Besamano 350 aniversario del Señor de las Tres Caídas

y por fin llego el dia . en que bajo de su altar a encontrarse con sus devotos y hermano .para que le besen su Mano  . la llegada del Cristo hace 350 años

Con el cambio de sede de 1638, la imagen del Señor comienza a arraigar fuertemente en la devoción popular de la feligresía de Santiago. Años después, en 1668, y con el objeto de mejorar las condiciones del culto y la autonomía con respecto a la Parroquia, la Hermandad decide trasladarse a la Parroquia de San Isidoro. Se narra el curioso hecho de que el párroco de Santiago viendo como su templo se quedaba sin tan devota imagen, la sujetó a la reja de la capilla que ocupaba mediante unas cadenas, impidiendo el traslado de la misma junto con la hermandad a su nueva sede, que a la postre sería la definitiva. En el último tercio del siglo XX, bajo el pontificado del cardenal Bueno Monreal, la Hermandad consiguió le fuese devuelta la primitiva imagen, que hoy preside la Sala Capitular de la Casa de Hermandad, ya oportunamente restaurada.

El hecho narrado junto al mal estado en que se encontraba la que se quedó en Santiago,  provocó la decisión de la junta de gobierno de encargar la hechura de una nueva imagen de Nuestro Señor al escultor Alonso Martínez por el precio de 1550 reales, en el mismo año de 1668. Alonso Martínez muere poco después, siendo opinable que llevara a cabo su último encargo, aunque la mención en su testamento de unas cantidades que debía cobrar de la hermandad por la talla que hizo, parece abonar la tesis de la conclusión total de la imagen. En 1687 se concierta con el escultor Francisco Antonio Gijón la hechura de un paso completo con el Señor caído en tierra y Simón de Cirene, aunque documentalmente solo consta como obras ejecutadas dichas andas (desaparecidas durante la invasión francesa) y la imagen de Simón Cirineo. La desaparición de las andas de Gijón, afortunadamente no fue total. En el año 2009, se decide bajar una pareja de ángeles que se encontraban a gran altura en el ático del retablo de la Capilla de la  Cofradía, vislumbrándose desde ese mismo instante su indiscutible calidad. El profesor Roda Peña los atribuyó de inmediato a la mano de Francisco Antonio Gijón, afirmando su procedencia del desaparecido paso ejecutado por el maestro utrerano.

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